¿Hoy tienes cabezas para mí?

Me encanta este momento del día, cuando después de preparar la merienda de mi hijo me dirijo hacia el colegio a recogerlo tras  una larga jornada escolar. Pienso que con cuatro años, ha de ser duro pasar tantas horas fuera de casa. Por ello, intento centrar toda mi atención en su personita, desde el mismo momento que sale por la puerta de clase. Y entonces, empezamos  ciertos rituales diarios. Cuando lo veo asomar, me preparo para achucharlo y darle un gran beso, pero Pau desde el primer momento, está más preocupado por la bolsa roja que asoma por mi bolso y que sorpresa le deparará el bocadillo de la merienda, que por responder a mi gran recibimiento. 

 Después de saciar el hambre, y ya en el coche, acostumbro a preguntarle cómo le ha ido el día, que cosas ha hecho y que es lo que más le ha gustado y lo que menos. Necesito que me lo explique todo! Saber si ha estado bien, si ha jugado con sus amigos, si le ha sido en definitiva, un día bonito…  

Y él me responde una inmensa mayoría de veces y con la mirada distraída….”No lo sé”

Entonces, en un intento patético, le digo que otro día se lo preguntaré a alguno de sus amigos, y es así como consigo que me revele que ha comido lentejas, croquetas y una manzana a la hora de comer.  Uauuu! que confidencia…

Es más tarde, en casa, tranquilos y en pijama, jugando con los zomlings, pintando o pasando en definitiva un buen rato juntos, cuando de repente me explica sin venir a cuento, que está triste porque se ha enfadado con Rocío, su amiga del alma, que han plantado árboles en el patio o me canta la canción de la “Geganta Marcelina”, que hoy ha aprendido e incluido en su repertorio.

Espero no olvidar algo tan evidente y a la vez tan importante como la necesidad de compartir actividades con nuestros hijos, sintonizamos de repente, jugar de verdad,  pasarlo bien con ellos, porque entonces ya no hace falta preguntar para saber.

Hablando de juego compartido, me han encantado los dibujos realizados por Mica Angela Hendricks y su hija de 4años. Su madre cuenta la historia de cómo un día que estrenaba cuaderno de dibujo, su hija le miró muy seria y le dijo que tenían que compartirlo. Tomó el cuaderno y completó una cabeza de una señora con un cuerpo de dinosaurio, y la verdad, quedó bastante bien.  Desde entonces, cada día su hija le pregunta. ¿Hoy tienes cabezas para mí?

Ella se encarga de ponerles cuerpo y su madre los completa añadiendo textura y color. Estos son sus preciosos dibujos,

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Volver al listado

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede saber más sobre nuestra política de cookies aquí

Acepto